Neopuritanismo

«No cabe duda de que el sentimentalismo atrapa al público y lo ciega respecto de su propia sensualidad y brutalidad. Así, en tiempos de Luis XVI podíamos ver en Francia todas aquellas hermosas pastoras e idilios de uno u otro tipo, y a ello le siguió la Revolución. O también podemos ver el crudo invierno de la guerra sobrevenir después de la pureza y de la exagerada delicadeza de sentimientos propia de la era victoriana, cuando una dama y un caballero no decían ni pensaban nada malo o moralmente censurable. A todo lo largo de la historia se pueden ver aparecer períodos de pronunciada brutalidad pronosticados directamente por el sentimentalismo y la sensiblería»

Carl G. Jung

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